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"¿Por qué escribir? — Luciana Sucalesca"

"Por qué escribir nos alivia, nos transforma y nos conecta con otros: una reflexión de la psicoanalista y escritora Luciana Sucalesca sobre la palabra como forma de elaborar lo que nos atraviesa."

En general, aquello que sentimos, deseamos o tememos muchas veces resulta difícil de traducir en palabras. Sabemos que algo nos pasa, pero cuando intentamos decirlo descubrimos que las palabras nunca alcanzan del todo para nombrar aquello que sucede dentro de nosotros.

Tal vez por eso hablamos y hablamos mucho para tratar de hacernos entender.

Escribir también es un intento siempre renovado de encontrar una forma de expresarnos, aun sabiendo que ninguna palabra podrá agotarlo completamente.

Decimos una palabra y, sin embargo, queda algo más por decir. Escribimos una frase y descubrimos que todavía hay otra que podría acercarse un poco más a eso que intentamos expresar. Y volvemos a escribir.

Quizás allí esté una de las razones de la belleza de la escritura: en ese intento inagotable de acercarse con palabras a las experiencias humanas, a los vínculos, al amor, a las pérdidas, a los deseos, a todo aquello que nos atraviesa y que nunca termina de dejarse nombrar completamente.

Pero poner en palabras no es solamente un ejercicio literario. También produce una transformación.

Cuando escribimos, aquello que estaba en nosotros adquiere forma. Una emoción puede convertirse en una frase. Un recuerdo puede transformarse en una historia. Algo que permanecía confuso puede comenzar a ser pensado desde otro lugar.

Hablar alivia. Escribir también.

Pero quizás escribir además de aliviar sea un acto de elaboración.

No porque la escritura tenga la capacidad de resolverlo todo, sino porque aquello que estaba encerrado dentro de nosotros ahora puede salir y ser mirado desde otro lugar.

Y escribir no siempre es un acto solitario.

Cuando damos a leer aquello que escribimos, aparece un otro.

Alguien que lee.

Alguien que escucha, aunque sea en silencio.

Alguien que recibe eso que hasta ese momento pertenecía solamente a quien lo escribió.

Y allí sucede algo profundamente humano: se construye un lazo.

Porque necesitamos de los otros para existir. Necesitamos hablar, escuchar, contar, ser escuchados, reconocernos en las palabras de alguien más.

Quizás por eso una historia puede conmovernos aunque no sea nuestra.

Leemos sobre una pérdida que nunca atravesamos y, sin embargo, algo de nosotros se reconoce allí.

Leemos una frase y pensamos: “Eso que acaba de decir, yo también lo sentí.”

Encontramos en las palabras de otro algo que estaba, de alguna manera, esperando nuestras propias palabras.

Eso también hace la escritura.

Quien escribe transforma una experiencia en palabras, pero esas palabras pueden despertar algo en quien lee. Pueden abrir un recuerdo, una pregunta, una asociación, una historia que todavía no había sido contada.

Por eso escribir también es encontrarse con otros.

Quizás escribir sea, en definitiva, una manera de transformar aquello que nos habita en algo que pueda circular.

Una emoción en una palabra.

Una palabra en una frase.

Una frase en una historia.

Y una historia que sale de nosotros puede encontrar a alguien del otro lado que, al leerla, descubra que esa historia también tiene algo que decirle.

Tal vez por eso escribimos.

Para elaborar.

Para contar.

Para intentar decir, una y otra vez, aquello que nunca termina de poder decirse.

Y también para encontrarnos.

Porque siempre hay una historia que espera ser contada.

Y quizás, del otro lado, haya alguien esperando leerla.


Luciana Sucalesca. Psicoanalista. Escritora

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